miércoles, 19 de marzo de 2008

El silencio de los culpables.




Opinión acerca del aniversario de la invasión a Irak, comentarios y silencios.



Hace 5 años José María Aznar, Tony Blair y George W. Bush fueron acogidos por José Manuel Durão Barroso, en las Islas Azores desde donde lanzaron un ultimátum a Iraq con un plazo de 24 horas, durante el cual el presidente del país debería dimitir y deberían entregarse unas supuestas armas de destrucción masiva. Transcurrido dicho plazo, y si no se llevaban a cabo las imposiciones que señalaban, los reunidos anunciaban la invasión de Iraq. Culminada la ocupación militar el 1 de mayo de 2003, Iraq entró en una situación de caos, devastación y muerte que se mantiene hasta la fecha.
Ni el pueblo ni el Parlamento español autorizaron la participación de nuestro país en esta guerra de invasión, que fue posteriormente maquillada como ayuda humanitaria para justificar una intervención que en realidad apoyaba al ejército invasor.
Desde entonces día tras día decenas de muertos diezman la población civil sumando hasta la fecha más de 700.000 fallecidos en Irak sin contar las víctimas de los atentados de Madrid o Londres difíciles de desvincular de este asunto.
Cinco años después el ex presidente español y presidente de la FAES y presidente de honor del partido popular, Jose Maria Aznar, declara en una entrevista concedida a Radio 4 de la BBC, que la actual situación de Irak, sin ser "idílica, es muy buena". Y Preguntado si habría actuado de otra manera, el ex presidente del Gobierno español no tiene ninguna duda:"Actuaría de igual modo. Aunque fue un momento difícil para mí, mi convicción, mi conciencia y mi mente están claras". "Se tomó la decisión correcta". * (1)
En marzo del año pasado los diputados de todos los grupos parlamentarios salvo los del PP se concentraron a las puertas del congreso en contra de la guerra de Irak. * (2)
No puedo compartir la impunidad en la que vive este personaje, que tal vez debería ser juzgado por sus actuaciones de aquellos días.
No puedo comprender el silencio con que los dirigentes del PP obsequian a este señor convirtiéndose por omisión en cómplices de sus ideas.
No puedo comprender como siguen recibiendo millones de votos sin condenar expresamente la guerra de Irak y la vinculación de su gobierno en 2003.
No puedo respetar a los que guardan silencio, cobarde silencio, aunque tengan asientos en el parlamento, aunque porten crucifijos y sotanas y luego se escandalizan cuando otros no condenan un atentado.
No puedo entender las guerras ni a aquellos que las apoyan.
No puedo entender que los conflictos de Irak, Palestina, Sahara, Afganistán o Tíbet tengan menos repercusión mediática que el último ligue de alguna putona de la tele o las declaraciones de un futbolista.
No entiendo bien este mundo. Confieso que no sabría como explicar estas cosas a un niño Iraquí, palestino o saharaui, o a uno de mis niños. Quizás ellos lo entiendan algún día, ojala conozcan otro mundo mejor, quizás alguno de ellos haya nacido para ayudar a mejorarlo.


domingo, 16 de marzo de 2008

en memoria de las victimas. 5º ANIVERSARIO DE LA CUMBRE DE LAS AZORES


Semana Santa y otras curiosidades.

Yeslem pasó un par de veranos en casa de mis suegros, hasta que alcanzo la edad en la que no le permiten salir del Sahara. Es uno de esos niños que viene cada verano desde el Aaiun a pasar unos meses con familias de nuestro pueblo.
Recuerdo muchas anécdotas de él, sobre todo, lo que le sorprendía cosas para nosotros cotidianas. Supongo que entre todos le ayudamos en algo, no sé. Pero lo que si quiero creer es que nos enseño algunas cosas.
Yeslem rezaba en privado procurando no ser descubierto, nos hablaba de sus obligaciones como musulmán y de cómo viven la religión en su tierra. Una tarde, viendo la televisión, salieron unas imágenes de la semana santa con los típicos nazarenos de cara cubierta, tronos y mantillas, Yeslem preguntó con la inocencia de un niño por el significado de lo que estaba viendo, cuando alguien le intento explicar en forma de cuento que se trataba de una procesión por la muerte de Jesucristo, Yeslem preguntó por qué si se trataba de algo triste la gente de alrededor estaba riendo, comiendo pipas y hablando sin ningún respeto. “una costumbre vuestra muy rara” concluyó.


Y tiene razón el pequeño moreno esté donde esté en estos momentos. Una tierra muy peculiar la nuestra.
Vivimos en un país laico por constitución aunque católico por costumbre, cada vez somos menos los que marcamos con una cruz la casilla del IRPF que destina un 0,5% a la Iglesia , (que por cierto, aunque divorciada de su marido el estado sigue cobrándole la pensión alimenticia que en el fondo pagamos todos), cada vez hay menos bodas religiosas y las iglesias están mas vacías. Pero llega la semana santa y de pronto nos convertimos en fanáticos seguidores de unos ritos y costumbres propios de la edad media.
Hay para todos los gustos: nazarenos encapuchados, penitentes descalzos, autoflagelaciones, y unas señoras vestidas con traje negro, zapatos de tacón, medias y peineta. Tronos con magnificas esculturas barrocas adornadas con oro y mantos carisimos, acompañadas por solemnes bandas militares con sus soldados armados hasta los dientes.
Curiosa costumbre esta de acotar la religiosidad a tres o cuatro dias, que se aprovechan para enseñar las joyas y los mejores trajes de nuestro armario.
Curiosa costumbre la de pasear al que dicen murió desnudo y pobre, adornado con bordados de oro.
Curiosa esta Semana Santa que para muchos es casi la única expresión de “cultura” que practican, reclamo turístico para otros y negocio para no pocos.
Y la iglesia católica, tan ocupada en perseguir a las profesoras de religión casadas por lo civil, como en ocultar los hijos que sus curas van dejando por ahí, encantada con esta semana santa, aprovechándose de su espectacularidad y expresividad y explotando nuestro particular gusto por la muerte y el dolor convertido en espectáculo, (otro día hablaremos de las corridas de toros).
En las escuelas de Arte Dramático se estudia la liturgia como antecesora de la Dramaturgia. La Semana Santa era una manifestación publica fraguada a mediados del siglo XVI como una continuación de la liturgia de los dias santos, las procesiones de penitencia se encargaban de escenificar visualmente los contenidos evangélicos de la liturgia en el exterior de las iglesias. Hoy es lo mas parecido a la idolatría, y eso ,corríjanme ustedes, no estaba muy bien visto en las sagradas escrituras.
Me consta que las cofradías y muchos católicos por cuenta propia realizan una excelente labor social y humanitaria el resto del año, pero cuando uno se apropia de símbolos y los saca a pasear, los expone y se expone a si mismo a ser criticado y cuestionado.
Espero que esto no suene a blasfemia gratuita, sino a crítica social y ante todo mi respeto a los que creen en esta u otras religiones, sean cuales sean sus ritos y expresiones. Espero que todos los que acuden a nuestra Semana Santa respeten de igual manera las imágenes de otros creyentes que visten ocultando su rostro o rezan en dirección a la meca. No somos tan distintos.
Dedicado a Yeslem Ali Omar.
JM Mancebo Fuertes.
marzo 2008

martes, 26 de febrero de 2008

Votar en conciencia incluye también no votar

La abstención electoral suele relacionarse con la apatía cívica así como el voto en blanco con la protesta.
Los estudios electorales identifican tradicionalmente la abstención electoral con la ausencia del ejercicio del derecho de sufragio activo, es decir, con el no acudir a votar en un proceso electoral determinado. La abstención electoral puede tener su origen en una discrepancia radical con el sistema político, en el que no se desea participar de ninguna forma, en un desinterés por la política o en un convencimiento de que nada puede cambiar realmente gane quien gane las elecciones.
Lo cierto es que cada cuatro años los principales partidos políticos se gastan millones de euros en intentar conseguir nuestra participación en el proceso electoral que legitimará sus actuaciones durante la próxima legislatura.
Todos hemos escuchado que votar se convierte en un derecho-obligación por respeto a lo que ha costado conseguirlo.
En mi opinión, la abstención es también, uno más de los derechos de los pueblos, es quizás el mas básico de ellos, el ejemplo más primario de libertad de expresión.
La abstención puede considerarse como una forma de objeción de conciencia, de hecho en nuestra vida reivindicamos este derecho en muchas situaciones. Por ejemplo cuando se nos plantea la disyuntiva entre matrimonio civil o canónico muchos optamos por la convivencia libre y voluntaria sin papeles por medio, o cuando a lo largo de la historia los conflictos armados obligan a afiliarse patrióticamente a uno u otro bando , muchas voces plantean una tercera opción bajo el grito “no a la guerra”.
Cuando en política esta opción se plantea empieza a correr el bulo de que la abstención beneficia a los partidos mayoritarios y que es más correcto votar en blanco si quieres demostrar tu disconformidad. Basta con consultar la ley electoral para comprobar que la abstención ni beneficia ni perjudica a nadie, y que el voto en blanco, al contrario hace más difícil a las fuerzas minoritarias el conseguir escaños:
Por un lado el apartado 4 del artículo 108 dice que la junta electoral computará como votos válidos: …se computarán como votos válidos los obtenidos por cada candidatura más los votos en blanco. Esto, unido a la disposición del subapartado “A” del apartado 1 del artículo 163 donde se dice que No se tienen en cuenta aquellas candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el 3 por 100 de los votos válidos emitidos en la circunscripción, hace que el voto en blanco sea una barrera para partidos pequeños y un beneficio para los partidos grandes, pues aumenta el número de votos necesarios para alcanzar el 3% por ciento.
Es decir, los votos en blanco se suman al total de votos emitidos y esto tiene el efecto de perjudicar a los partidos pequeños, ya que para poder optar al reparto de escaños necesitan haber obtenido como mínimo el 3% de los votos totales. Los votos en blanco, al sumarse a los votos totales hacen que esa barrera sea más alta y por tanto hacen aún más difícil para los partidos pequeños la obtención de un escaño.
Este y otros mensajes tratan de identificar el ejercicio del voto como una obligación democrática, y tacha a los que no lo ejercen de irresponsables e insensatos. Por lo pronto es una falta de respeto a una decisión libre de millones de personas que quizás acudirían a las urnas si en el fondo pensasen que su vida, su trabajo o su felicidad iban a cambiar algo en función de quien fuese egido.
El no acudir a la cita electoral es también una decisión política, y la abstención voluntaria meditada y consciente, no tiene por que privarnos del derecho de criticar mas tarde las decisiones que nos afectan de aquellos que los demás han elegido, mas bien al contrario. Si votas a un partido y luego sus decisiones en política económica, social o internacional perjudican al país, quizás, seas el menos indicado para plantear quejas cuando con tu voto legitimaste su elección. Quizás sean los que no han participado en el circo electoral los que tengan derecho a criticarlo.
Evidentemente, esta es una decisión personal. Libre y personal. Y así deberíamos considerarla. Quien crea en un proyecto determinado puede apoyarlo participando con su voto. Pero quizás sea interesante intentar atisbar lo que se oculta detrás de los cegadores focos de este circo.
Un servidor recuerda la farsa del último referéndum sobre la Constitución Europea, donde tras la negativa de los ciudadanos de Francia y Holanda, los jefes de estado y de gobierno deciden no seguir con las consultas y lo convierten en un tratado de obligado cumplimiento.
Un servidor recuerda que durante cuatro años los que ahora se dirigen a nosotros desde los medios no se han acordado de nuestra existencia, de nuestras hipotecas, de nuestras vidas y ahora se desviven en promesas y discursos.
Un servidor opina que gane quien gane seguirán mandando los mismos, los grandes empresarios, los banqueros, el “poderoso caballero que es don dinero”. Que gane quien gane, seguiremos manteniendo a monarcas y obispos y habremos legitimado a unos políticos que volverán a olvidarse de nosotros hasta dentro de cuatro años.
Tal vez, tendríamos que pensar otras formas de participación más justas y equitativas y plantear opciones para construir un mundo mejor, mientras tanto debemos analizar, pensar, cuestionar y denunciar el que nos ha tocado vivir y, asistir con un espíritu crítico a comedias como las de unas elecciones a la que de nuevo seremos muchos los que no vamos a acudir.

Juan Manuel Mancebo Fuertes
Febrero 2mil8
www.bobastro2.blogspot.com